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viernes, 13 de abril de 2012

UN POCO DE HUMOR

COMO DAR MALAS NOTICIAS

Un señor estaba en su mejor ronquido cuando suena el teléfono a las 3 de la madrugada:
- Alo, ¿Doctor? Habla Arístides, el capataz de su hacienda.
- Hola Arístires, ¿pasó alguna cosa grave?
- No, nada serio Doctor, sólo quería avisarle que ¡su lorito murió!
- ¿Mi lorito? ¿Aquel que gané en el concurso el mes pasado?
- Si patrón, ¿es mismo?
-¡Caray! ¿qué lástima! Yo que había pagado una pequeña fortuna por él. Pero... ¿de que murió?
- Comió carne podrida
- ¿Carne podrida? ¿Y quién le dio carne podrida?
- Nadie Doctor; él se la comió de uno de los caballos que estaban muertos.
- ¿Caballos? ¿Qué caballos?
- Dos de sus caballos pura sangre. Los pobres se murieron de cansancio, por tener que jalar la cisterna de agua.
- ¿Y por qué jalaban la cisterna de agua?
- ¡Para apagar el fuego!
-¿Fuego, que fuego? ¿Dónde?
- En su casa patrón... una vela se cayó debajo de una cortina y prendió fuego a la casa.
- ¿Vela? Pero... ¿quién encendió una vela en mi casa si tiene electricidad?
- Fue una de las velas usadas para el velatorio.
- ¿Velatorio? ¿Cuál velatorio?
- El velatorio de su mamá, patroncito. Ella llegó en la madrugada sin avisar y yo le metí un balazo pensando que era un ladrón.
- ¡¡¡¡¡¡NOOOOOOOOOOO!!!!! ¡¡¡¡¡NO PUEDE SER!!!!!
- ¡Ya, ya patrón no exageré! ¡No armé tanto escándalo por un lorito insignificante! 

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