miércoles, 25 de abril de 2012

El chiste de la galleguiña


Un pobre paisano de una aldea de

Pontevedra estaba acostado en su cama,

 con una enfermedad

terminal le quedaban pocas horas de vida.

                            De repente huele el aroma de la comida que

más le gustaba: unas empanadas caseras de carne recién hechas !!

                            Para él no había nada mejor en el mundo

que las empanadas de su mujer Cirila...

                            Haciendo un esfuerzo sobrehumano

dirigiéndose al comedor, empieza a percibir el vapor que lleva el

aroma a masa de carne y cebolla que desde la cocina emanaba.

                            Llega hasta la mesa de madera donde se

encontraban extendidas las suculentas empanadas doraditas, recién

hechas y toma una, viendo que sus esfuerzos habían valido la pena,

sería como su último deseo, cuando 

                        repentinamente... zás... siente un fuerte

golpe de cucharón en la cabeza que merma sus facultades y casi lo

hace caer presa de la debilidad de sus piernas.

                            Tratando de no desplomarse al suelo hace

un giro por voltear la vista, alcanza a ver a su mujer con un
cucharón de hiero en la mano, diciéndole:


                              a...  Ni se te ocurra!!!! Que son pa'l

velatorio...!

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